El Divorcio como deslealtad a la voluntad de Dios

Santiago de Cuba, 14 de noviembre del 2014

 

Tema: “El Divorcio como deslealtad a la voluntad de Dios”

 

Por el hermano Fernando Enrique Bolívar Elliot

Para mis hermanos de la Iglesia

 

Mateo 19:6 “6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.

DIVORCIO. Era una práctica común entre los pueblos paganos. También entre los israelitas, como puede verse por las abundantes menciones que se hacen en la ley mosaica sobre su existencia. Un sacerdote no podía casarse “con mujer repudiada de su marido” (Levítico 21:7, 14). Se habla de una hija de sacerdote que hubiere sido repudiada (Levítico 22:13 “13Pero si la hija del sacerdote fuere viuda o repudiada, y no tuviere prole y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, podrá comer del alimento de su padre; pero ningún extraño coma de él). Un voto hecho por una repudiada era firme (Número 30:9). Un hombre que hubiera dicho que no había encontrado virgen a su esposa y se demostraba que no era cierta su afirmación, no podía luego repudiarla durante toda su vida (Deuteronomio 22:13–21). De igual manera, si un hombre “se acostare” con “una joven virgen que no fuere desposada… y fueren descubiertos”, tendría que casarse con ella y no la podría “despedir en todos sus días” (Deuteronomio 22:28–29).

 

Dentro de ese marco, en el caso de que una mujer repudiada volviera a casarse y fuere repudiada de nuevo, la legislación mosaica prohibía que la misma regresara a su primer marido. El texto sobre el particular, que ha sido motivo de muchas discusiones, dice así: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer…” (Deuteronomio 24:1–4).

 

En tiempos de Esdras y Nehemías, muchos judíos que habían regresado del exilio repudiaron a sus esposas para casarse con mujeres descendientes de los pueblos cananeos. Es probable que a este caso se refiriera el libro de Malaquías cuando dice: “No seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido” (Malaquías 2:15–16). La NBE [Nueva Biblia Española (Cristiandad; 1975]lo traduce: “Pues el que aborrece y repudia —dice el Señor, Dios de Israel— cubre su vestido de violencia”. Es evidente el sentido negativo con el cual se contemplaba esas acciones de divorcio y el énfasis en las situaciones de injusticia y tensión que aquellas creaban. En el caso de los tiempos de Esdras, los judíos que se habían casado con extranjeras fueron obligados a divorciarse de ellas.

 

El divorcio en Israel debe ser visto, no como algo ideal y prescriptivo, sino como algo que se toleraba. La ley mosaica se limitó a procurar evitar los abusos. La tolerancia se aprecia en que no había ninguna pena civil ni religiosa para las personas divorciadas, salvo el impedimento mencionado para los sacerdotes. De todos modos, el tema del divorcio era candente entre los judíos en los días del ministerio terrenal del Señor Jesús. Rabinos de su época, especialmente Shamai y Hillel, habían sido consultados al efecto y dieron sus opiniones sobre el pasaje de Deuteronomio 24:1–4. Shamai dijo: “Un hombre no puede repudiar a su mujer, a menos que ella le sea infiel”. Hillel enseñó: “Puede repudiarla simplemente por un manjar mal hecho o por un plato solicitado y no servido”.

 

Muchos creen que el Señor Jesús se puso de parte de la escuela de Shamai, porque cuando le preguntaron “si era lícito al marido repudiar a su mujer”, el Señor contestó diciendo que Moisés había permitido el divorcio “por la dureza de vuestro corazón”, pero “al principio de la creación”, no fue así. Por lo tanto, “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Marcos 10:2–9). Como el tema siguió inquietando a los discípulos, que volvieron a preguntarle, el Señor Jesús les reiteró sus palabras en contra del divorcio, incluso ampliándolas. Es de notar que los discípulos exclamaron: “Si es así la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse”. Es decir, que la posición de Cristo al respecto fue extremadamente dura en comparación con la práctica del Antiguo Testamento.

 

La expresión “salvo por causa de fornicación”, constituye lo que regularmente se llama “la cláusula de excepción”. Ésta ha motivado gran discusión en la cristiandad, y se han escrito una infinidad de libros sobre el particular. En ellos se asumen básicamente dos posiciones: una que entiende que el divorcio es permitido en caso de un acto sexual inmoral o infidelidad, y otra que niega toda posibilidad de divorcio. Cualquiera que sea la posición que se adopte, debe recordarse que en la ley de Moisés la pena para el adulterio era la muerte, pero en el momento en que el Señor hablaba los judíos no podían aplicar la pena capital, decisión que estaba reservada a las autoridades romanas (Juan 18:31). El caso de Esteban fue un tumulto, una acción de turbas. Una persona que fuera infiel a su cónyuge no podía ser ejecutada como lo requería la ley judía. El Señor enseñó que, de todos modos, si se producía la infidelidad, el vínculo matrimonial podía considerarse roto y producirse el divorcio Pero no podía hacerlo “por cualquier causa”, sino sólo “por causa de fornicación”.

 

La vigencia de las leyes romanas fue tomada en cuenta por el Señor al tratar este tema, como puede verse en Marcos 10:12, donde dice que “si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”. Los estatutos mosaicos relativos al divorcio nunca suponen que quien lo realiza sea la esposa. El que la mujer abandonara el hogar se consideraba una infidelidad (Jueces 19:1–3; Jeremías 3:20). Pero la ley romana sí permitía a las mujeres divorciarse de sus maridos. De igual manera, en los contratos matrimoniales de los judíos de Elefantina (siglo V a.C.) que se han encontrado, ambos cónyuges podían pedir el divorcio. Se estima que fue una costumbre tomada de los egipcios, entre los cuales vivían.

 

Otro aspecto del divorcio que ha causado mucha discusión es el llamado “privilegio paulino”, según el cual Pablo permitió el divorcio en el caso de que un incrédulo abandonara a un cónyuge creyente (1 Corintios 7:1–15). En esta porción se fortalece el concepto de indisolubilidad matrimonial cuando se dice: “la mujer no se separe del marido… el marido no abandone a su mujer”. Incluso cuando se añade que si llegara el caso de que la mujer se separara, ésta debía quedarse sin casar. Pero a través de la historia de la Iglesia estos mismos pasajes han sido utilizados por unos y otros para apoyar sus puntos de vista contradictorios. También en este caso el Nuevo Testamento es mucho más estricto que el Antiguo Testamento, puesto que la expresión: “quédese sin casar” para un cónyuge que se separa representa un concepto totalmente desconocido en el Antiguo Testamento, donde el divorcio siempre se entiende como una disolución total del vínculo matrimonial, por lo que ambos cónyuges quedan en libertad para contraer nuevas nupcias.

 

En la historia de la Iglesia se presentaron problemas desde muy temprano en cuanto a permitir que una persona divorciada volviera a casarse. El nuevo casamiento llegó incluso a prohibirse a las viudas. Esos casos eran más abundantes que el de los divorciados. Esto ha cambiado mucho en tiempos modernos, pues ya no se discute el derecho de los que pierden su cónyuge por causa de muerte para casarse de nuevo, pero en muchos círculos cristianos se piensa todavía que no es correcto hacer lo mismo con los divorciados. 

 

Motivos para el divorcio que se describen en la Biblia.

 

1.       Indecencia (ley mosaica): Deuteronomio 24:1 “1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa”. 

 

2.       Unión ilegítima o adúltera: Mateo 5:32 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”. 19:9 “9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”.

 

3.       Deserción: 1 Corintios 7:15 “15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”. 

 

4.       Desobediencia al marido (Persia): Ester 1:10-22 “10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, 11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. 12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira. 13 Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos (porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho; 14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino); 15 les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos. 16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero. 17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino. 18 Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo. 19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella. 20 Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor. 21 Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán; 22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo”.

 

5.       Ordenado por razones de religión: Esdras 10:2-3 “2 Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley”. 44 “44 Todos estos habían tomado mujeres extranjeras; y había mujeres de ellos que habían dado a luz hijos”. Deuteronomio 7:3 “3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. 1 Corintios 7:12-13 “12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”. 

 

El divorcio se rechaza absolutamente. En la Biblia se describen hechos por los cuales el divorcio se rechaza absolutamente.

 

Deuteronomio 22:13-19 “13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, 14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen; 15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta; 16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. 18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán; 19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días”. 

 

Deuteronomio 22:28-29 “28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos; 29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días”.

 

Causas psicosociales y económicas actuales del divorcio

 

Diversas investigaciones se han abocado a tratar de determinar cuáles podrían ser las variables que presentan un mayor riesgo de divorcio, aunque no necesariamente se puede presumir que son aquellas las causales directas de éste. Entre estos factores, se pueden mencionar: matrimonios a corta edad, pobreza, desempleo, bajo nivel educacional, convivencia con otra (o la misma) pareja antes del matrimonio, tener un hijo o hija antes del matrimonio ya sea propio (de ambos) o de alguno de los contrayentes, diferencias raciales, tener un historial de otros matrimonios anteriores, divorcio en la familia de origen, entre otros.

 

Otras investigaciones indican que una de las potenciales causas en el incremento de las tasas de divorcio ha sido el cambio de roles dentro del matrimonio, principalmente asociado a la incursión de las mujeres en el mercado laboral gracias a crecientes oportunidades en educación y empleo en conjunto con políticas más activas de inclusión, indicándose que en muchos casos, la relación entre un mayor número de horas dedicadas al trabajo y la probabilidad de divorcio es más fuerte en aquellas familias de ingresos medios y en las que el marido desaprueba el trabajo de la esposa, o bien, en las que el marido trabaja menos horas que la esposa haciendo que la interacción de pareja disminuya, especialmente en el caso de los primeros años del matrimonio. Por otro lado, y respecto a la independencia lograda por la mujer al acceder al mundo del trabajo, varias investigaciones aluden a la existencia de una débil relación con la probabilidad de divorcio.

 

Causas bastante más raras pero a veces no menos frecuentes son el ronquido insoportable de uno de los cónyuges, falta de higiene personal, adicciones a distracciones, política, deportes o hobbies.

 

El matrimonio en Cuba; es la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común. Por tanto, cualquiera de los cónyuges puede interponer la demanda de divorcio, o ambos de forma conjunta, siempre que concurra alguna de las causas que exige la ley, además de la falta de convivencia y de las que sean causa de separación, la condena de un cónyuge por atentar contra la vida de otro de sus familiares. La presentación de la demanda puede ser de mutuo acuerdo o de no existir tal acuerdo entre los cónyuges el procedimiento se convierte en contencioso.

 

En 1918 Cuba se convierte en el primer país hispanoamericano en lograr la ley del divorcio, debido a la crítica de importantes personalidades e intelectuales cubanos por el desacuerdo con la institución que subordinaba a la mujer como propiedad de su pareja propiciando que algunos hombres se sintieran con el derecho de poder asesinar a su esposa por el delito de infidelidad y recibir solo la ridícula pena del destierro.

 

 

El divorcio es desaprobado por Dios.

 

Malaquías 2:13-16 “13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”.

 

Mateo 19:4-12 “4 El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. 10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. 11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. 12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba”.

 

1 Corintios 7:10-13 “10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. 12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”. 

 

Con relación a volverse a casar.

 

Deuteronomio 24:3-4 “3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”. 

 

Jeremías 3:1 “1 Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová”.

 

Mateo 5:32 “32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”.

 

Marcos 10:11-12 “11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

 

1 Corintios 7:11 “11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”.

 

En sentido figurado. El divorcio se expresa aquí en la relación de Dios con su pueblo.

 

Isaías 50:1 “1 Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre”. 

 

Jeremías 3:8 “8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.” 

 

Ilustraciones:

 

EL YUGO DESIGUAL EN EL MATRIMONIO

Creo que el yugo desigual en el matrimonio es la puerta por la cual entran más desgracias a nuestros hogares que por ninguna otra. Muchas esposas cristianas prometen acompañar a sus esposos incrédulos al teatro, con tal de que ellos vayan a la iglesia el domingo. La esposa cree que de esta manera ha de lograr la conversión del esposo, pero mi experiencia ha sido que en noventa y nueve casos de cada cien, la mujer pierde su testimonio y es rebajada hasta el nivel del marido. ¿Cómo pueden los hijos de Dios esperar bendiciones, si en contra del mandamiento divino se casan con personas impías?

 

UNION VOLUNTARIA

(Romanos 12:16 “16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión”.)

 

Un matrimonio discutía. La esposa, quien quería que el marido la obedeciese, le dijo: “¡Vergüenza habría de darte ver a nuestro perro y a nuestro gato siempre tan unidos!” A lo que él contestó: “¿Sí? A ver… prueba a unirlos con una cuerda y verás lo que pasa.” La unión debe ser por convicción, no por vencimiento, o no será tal.

 

Observación:

 

Shamai (50 a. C.30) fue un eruditojudío que vivió en el siglo I, y un personaje importante de la principal obra de la literatura rabínica, la Mishná.

Shamai es casi invariablemente mencionado junto a Hilel (Hilel o Hillel, llamado el Viejo (ha-zaqen) o el Sabio (c. 70 a. C.-10 d. C.) fue un rabino y maestrojudío, el primer erudito que sistematizó la interpretación de la ley escrita.), quien representaba la escuela halájica opuesta.Las tradiciones acerca de su vida y carácter sufrieron un fuerte sesgo anti-Shammai por parte de las facciones favorables a Hillel tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d. C. Sin embargo, las tradiciones legales sugieren que antes de la rebelión judía del siglo I, predominaban las concepciones más estrictas de Shamai y su escuela.

La escuela de pensamiento halájico de Shamai se conoce como la Casa de Shamai (en hebreo Beit Shamai), mientras que la de Hilel se conoce como la Casa de Hilel (Beit Hilel).

2 comentarios

  1. Buenísimo, pero demasiado largo creo.. 😀

  2. Gracias dcruz por contactarnos.

    Dios te bendiga hermano.

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