Santiago de Cuba, 04 de noviembre del 2014
Tema: El Aborto intencional. Transgresión de la voluntad de Dios.
Por el hermano Fernando Enrique Bolívar Elliot
Para mis hermanos de la Iglesia
ABORTO. Es la expulsión del seno de la madre de un feto viviente que no puede sobrevivir fuera de él. El aborto puede ser natural o artificial. En el segundo caso, se usan medios artificiales de cualquier tipo, ya sea de operación externa o de vía interna (medicinas o drogas).
La legislación sobre el aborto en el mundo es muy diversa, desde el libre acceso al aborto en servicios sanitarios públicos gratuitos hasta la penalización con años de prisión para las mujeres y quienes practiquen el aborto inducido. Por tanto, la práctica del aborto, entendido como aborto inducido o interrupción voluntaria del embarazo, está sujeta al ordenamiento jurídico vigente en cada país, en el que puede recogerse como derecho o como delito penalizado (punible). Cuando el aborto se considera un delito la práctica del aborto se suele realizar clandestinamente y con escasas o nulas garantías sanitarias para la mujer.
La mayoría de los países del hemisferio norte permiten el aborto en cualquier circunstancia antes de plazos establecidos y que varían ligeramente de un país a otro. La avanzada educación sexual existente y puesta en práctica en estos países, siendo además los más desarrollados del mundo (tratándose de América del Norte y Europa), permiten una legislación abierta y poco restrictiva con respecto a la interrupción voluntaria del embarazo. Por otro lado, restan seis países alrededor del mundo (cuatro de ellos en vías de desarrollo y todos occidentales y de mayoría católica) que prohíben la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia y tipifican penas de cárcel para toda mujer y persona que realice, intente realizar o facilite la realización de un aborto (Chile, Ciudad del Vaticano, El Salvador, Malta, Nicaragua y República Dominicana).
En un estudio publicado en 2007, se estima que en el mundo se realizan entre 42 y 46 millones de abortos anuales (entre el 20 y el 22 % de los 210 millones de embarazos que se producen en el mundo al año). De los 190 países del mundo, solo en 22 % de ellos está permitido el aborto.
Respecto a los abortos inseguros, habría habido en el año 2008 unos 21,6 millones a nivel mundial, según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2011. Según dicha organización, un aborto inseguro es «un procedimiento para terminar un embarazo no deseado llevado a cabo por personas carentes de las habilidades necesarias o en un ambiente que no conforma los estándares médicos mínimos, o ambos». es decir, abortos en los que la vida de la mujer está en peligro. En América Latina y en el Caribe, en 2000, se realizaron 29 abortos inseguros por cada 1000 mujeres de entre 13 y 44 años de edad, más del doble del promedio mundial de 14 abortos por cada 1000 mujeres y 32 abortos por cada 1000 nacimientos. Se estima que el aborto inseguro constituye la tercera entre las causas directas (13 %), después de las hemorragias (25 %) y las infecciones (15 %) de las 536.000 muertes maternas que se producen cada año en el mundo, aunque en América Latina la fracción de muertes maternas debidas al aborto inseguro alcanza el 17 %.
En América Latina y en el Caribe, de los 18 millones de embarazos que se producen cada año, 52 % no son planeados y el 21 % de ellos terminan en un aborto. Según algunos estudios, en América Latina se practicarían anualmente unos 3,7 millones de abortos inseguros. El riesgo de muerte a causa del aborto inseguro en los países en desarrollo es de 370 por cada 100.000 casos. El número de mujeres que mueren a causa del aborto anualmente es 68.000, lo que equivale al 13 % de la mortalidad materna. En un perfil demográfico hecho en Cuba se menciona que una madre tenía un promedio de 4.7 hijos en los años sesenta y un promedio de 1.5 hijos en 1992. Esto es debido, entre otros factores, a los anticonceptivos y los abortos inducidos. Se dice que el aborto inducido redujo el 60 % de las muertes maternas, entre años de 1970 al 1990.
En las Escrituras no hay referencia directa sobre la eliminación intencional de la vida en el vientre de una madre, hecho que desde muy antiguo se tenía por negativo. Pero sí se menciona muchas veces el infanticidio.
Éxodo 1:15-16 “15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva”.
2 Reyes 3:26-27 “26 Y cuando el rey de Moab vio que era vencido en la batalla, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada, para atacar al rey de Edom; mas no pudieron. 27 Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo contra Israel; y se apartaron de él, y se volvieron a su tierra”.
Isaías 57:5-7 “4 ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, 5 que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?
En el Antiguo Testamento no se menciona el aborto voluntario. Solo aparece penalizado el aborto derivado de un golpe inferido a la mujer (Éxodo 21:22-23), en el marco de una ley que se refiere a la prohibición del homicidio. La exigencia de que pague una multa aquel hombre que causare la muerte de un nonato por negligencia indica que se consideraba este acto como dañoso al hombre y a la mujer, más que al feto. En este punto, la ley hitita era similar. En cambio, las leyes asirias penalizaban incluso el aborto auto inducido, quizás porque el Estado necesitaba guerreros con fines militares. Bajo la influencia griega tardía, la versión de la Septuaginta del Libro del Éxodo 21: 22-23 hizo una distinción entre un feto no formado y uno formado, siendo este último tratado como una persona independiente. Esta distinción entre un estado temprano y tardío del feto era bastante común en el mundo antiguo, y fue defendida por Aristóteles al distinguir entre almas y sub almas humanas. Así, el tiempo de la entrada de un alma humana era comentado por Aristóteles a los 40 días después de la concepción para un varón y 90 para una hembra. Muchos teólogos católicos aceptarán luego esa herencia aristotélica de diferente manera; entre ellos Tertuliano, Orígenes, Agustín de Hipona y Tomás de Aquino.
Por su parte, la teoría de que el alma humana no entra en el cuerpo hasta el nacimiento fue defendida por Platón y fue determinante para el Derecho romano. Solo raramente el aborto fue tratado como un homicidio, incluso cuando esto era punible.
Los rabinos consideraban que si un niño al nacer amenazaba la vida de la madre, debía ser destruido dentro de ella si no había salido una parte grande de él, pues la vida de la madre tiene precedencia sobre la vida del hijo. Ahora, de que esta era la interpretación de los hebreos lo atestigua Josefo diciendo que “la Ley ha mandado criar todos los hijos y ha prohibido a las mujeres abortar o destruir simiente; una mujer que haga eso debe ser juzgada como asesina de niños porque ella ha causado que se pierda un alma y que se disminuya la familia de los hombres” (citado en Enciclopedia Judaica, Vol. 2, p. 99). El pensamiento hebreo, pues, consideraba el extraer al feto mediante acciones intencionales como un hecho reprobable. Así puede verse, por ejemplo, en el libro II de los “oráculos sibilinos”, obra pseudoepigráfica del período intertestamentario (siglo II a.C.), donde un judío escribe una larga lista de los delitos que condenarán a las personas en el juicio final, incluyendo a “los que antes realizaron malas acciones y cometieron crímenes… cuantos desataron el ceñidor de una virgen y se unieron a ella a escondidas; cuantas abortan la carga de su vientre y aquellos que rechazan a sus hijos con iniquidad”.
El respeto a la vida y la dignidad de la persona como dones provenientes de Dios es lo que debe normar la conducta de los creyentes.
Cristo es el “Autor de la vida” (Hechos 3:15). Dios es Dios del feto “Sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios” (Salmos 22:9–10). El proceso de gestación es obra de Dios: “Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre…. no fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos” (Salmos 139:13–15). “Antes que te formase en el vientre te conocí” (Jeremías 1:5).
La Biblia nunca pone en duda la condición humana de un feto. Job dijo: “¿Por qué no morí yo en la matriz o expiré al salir del vientre?” (Job 3:11).
En las Escrituras es evidente que la mayor bendición para una mujer es tener hijos. Aunque las Escrituras no lo mencionan abiertamente, ciertos principios en ella se aplican al aborto.
Éxodo 23:26 “26 No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días”.
Principios relacionados con el origen divino de la vida humana:
1 Samuel 2:6 “6 Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir”.
Job 12:10 “10 En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano”.
Salmos 36:9 “9 Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz”.
Hechos 17:28 “28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos”.
Principios relacionados con la formación por Dios de la vida prenatal:
Salmos 139:13-16 “13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. 15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. 16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”.
Isaías 49:5 “5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza)”;
Juan 9:1-3 “1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”.
Evidencias bíblicas de la personalidad antes del nacimiento:
Génesis 25:23 “23 y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor”.
Salmos 51:5 “5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”.
Isaías 49:1-2 “1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba”;
Lucas 1:15 “15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”.
Gálata 1:15 “15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia”,
¿Por qué podemos decir que los hijos son un don de Dios?
Génesis 33:5 “5 Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.
Ruth 4:13 “13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo”.
Salmos 127:3-5 “3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta”.
Mateo 18:14 “14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”.
Mateo 19:13-15 “13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. 14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí”.
La prioridad de todo cristiano es obedecer a Dios:
Éxodo 1:15-21 “15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. 18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? 19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. 20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. 21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias”.
Hechos 5:29 “29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Referencias bibliográficas:
Enciclopedia Judía: La Enciclopedia Judía fue publicada originalmente entre los años 1901 y 1906 por Funk and Wagnalls. Tiene más de 15.000 artículos y 12 volúmenes sobre la historia de la diáspora judía, y en la actualidad es un recurso de dominio público, no abarca una parte importante de la historia judía moderna (la creación de Israel por ejemplo), sin embargo contiene una gran cantidad de información relevante en la actualidad. Actualmente se encuentra en la actualización de sus artículos, con usuarios de su sitio de Internetcontribuyendo en los artículos.
Oráculos sibilinos: Los oráculos sibilinos son una colección de 15 libros que pretenden poner en la boca de la Sibila, importante adivina o profetisa de la antigüedad, una serie de profecías intencionadas. Recogen textos desde el siglo II a. C. hasta el siglo V y posiblemente fueron confeccionados por judíos helenísticos y cristianos. Se caracterizan por utilizar un personaje importante de la religión pagana Sibila para atacar el propio paganismo y anunciar su fin. Existe la teoría de que Virgilio tuvo acceso a dichos libros. De esta manera se apoya la hipótesis de que la celebración del nacimiento del nuevo niño (Bucólicas, Égloga IV) se identifica con la llegada de Jesucristo. No confundir con los oráculos de la Sibila de Cumas, recogidos en sus libros sibilinos. Esta los habría vendido a Tarquinio el Soberbio y se conservaron en el Capitolio hasta el 83 a. C., en que se incendió el templo de Júpiter. Después del incendio, fueron reemplazados por otros provenientes de Jonia y Eritras.






































































































































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