Santiago de Cuba, 16 de agosto del 2014
Reflexión: “Acróstico de estudio bíblico”
Por el hermano Fernando Enrique Bolivar Elliot
Para mis hermanos de la Iglesia
Acróstico, ca. (fin de un verso). adj. Dicho de una composición poética: Constituida por versos cuyas letras iniciales, medias o finales forman un vocablo o una frase. U. t. c. s. m. || 2. m. Palabra o frase formada con la composición acróstica. || 3. Pasatiempo que consiste en hallar, según indicaciones dadas, las palabras que colocadas en columna formen con sus iniciales una palabra o frase.
Todos los creyentes cuando comencemos nuestra vida en Cristo, e incluso los que ya tienen un camino recorrido en Dios, deben estudiar a profundidad la palabra de Dios, deben escudriñar las escrituras, siempre desde la perspectiva de encontrar a Cristo en ellas, de encontrarlo y conocerlo. No debemos ver la Biblia como un libro más de historia, o de relatos sobre el pueblo judío. Es necesario que crezcamos en la palabra pero en la búsqueda de Jesucristo, en la búsqueda de la palabra de verdad. Así, nuestro credo y nuestro conocimiento en Cristo, será correcto y verdadero. Nuestro propósito como creyentes es reflejar el carácter de Cristo en nuestras vidas, en nuestro testimonio, es crecer a través de Él. Por tanto: ESTUDIA
ES – Las Escrituras
T – La Teología
U – El Universo
D – La Doctrina
IA – A ti mismo
1. Las Escrituras
Jesús dijo: “Ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:38-39
Muchas veces este versículo 39 es mal entendido, lo vemos como una expresión en modo imperativo; sin embargo, debemos verlo en modo indicativo. Jesús no está diciendo hagan algo, Jesús hace una declaración de lo que están haciendo: Escudriñan las escrituras creyendo que ellas hallarán la vida eterna. Pero aún no entienden que estas mismas escrituras testifican de Jesús. Tenga cuidado de encontrar a Jesús en la Biblia, porque si no lo encuentra, entonces su búsqueda será en vano, y no tendremos vida eterna, porque solo en Jesús, el hijo de Dios, es que tenemos vida eterna. Al mismo tiempo, solo a través de Jesús vamos a conocer la paz, la paz no la vamos a hallar en la Iglesia, ni la encontraremos en el servicio cristiano, la paz solo se encuentra en la persona de Cristo Jesús.
Lo que nos está diciendo es que de nada vale leer las escrituras, y hacer que la estudiamos, si en ellas no encontramos a Jesús en cada uno de sus versículos. Desde el antiguo al nuevo testamento, en ellas se encuentra reflejada la presencia de Jesús.
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Génesis 1:26
“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros”. Génesis 3:22
“Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas”. Jobs 16:19
“¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” Proverbios 30:4
“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. Isaías 6:3
“Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu”. Isaías 48:16
2. La teología
La vida eterna es conocer al único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien Él ha enviado. ¿Anhela usted conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo? Dios ha dicho: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. Juan 12:46. Esto es tremenda oferta genuina, Dios no excluye a nadie. Por tanto, todo aquel que escuche la palabra de Dios no tiene excusas para no venir a Él, si no viene será su condenación, porque reusó la oferta que Dios le ha hecho.
El conocimiento de Dios: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Juan 17.3
Cristo de vida eterna a todo aquel que lo ha escuchado su llamamiento, han respondido a sus corazones y han acudido a Cristo por espontanea voluntad, por su libre albedrío.
Nosotros comprendemos que no es por la cantidad de conocimiento que uno tiene, es la clase de conocimiento lo que es importante, es a quién conoces, ¿conoce usted a Jesucristo? De igual manera, no es la cantidad de Fe que uno tenga, sino la clase de Fe que tengamos, eso es lo importante. Permítanme citarle a un predicador que dijo: No es tu voz en Cristo lo que te salva, es Cristo mismo, no es tu Fe en Cristo, aunque ella es el instrumento, es la sangre misma de Cristo y el mérito de Cristo, eso es lo que salva.
Es posible que uno crea en algo que no deba creer, es el objeto de la Fe lo que es importante. La Fe viene por el oír, el oír la palabra de Dios. ¿Qué dice la palabra de Dios? El Evangelio es que Jesucristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado y resucitó. Esos son los hechos, nuestro conocimiento de los hechos y nuestra respuesta aceptante de esos hechos es la Fe. La Fe es confiar en Cristo como nuestro propio salvador.
La vida eterna es conocer a Dios y conocer a Jesucristo. Jesús es su nombre como salvador, y Cristo es su nombre como Mesías, el Rey de Israel. Conocerle significa crecer en la gracia y en el conocimiento de Cristo. Cuando seguimos en el conocimiento de Cristo llegamos al lugar de seguridad. Cualquiera que no tenga la seguridad de su salvación, no es salvo o simplemente es un bebé en Cristo, necesita seguir hasta el lugar en que él sepa que es salvo.
La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y conocer a Jesucristo, es por eso que el estudio de la palabra de Dios es tan importante; tantos hermanos no están seguros que son salvos, y simplemente es porque no estudian a fondo la palabra de Dios.
3. El universo
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Salmos 19:1
Este salmo puede llamarse el “El Gran Salmo de la Creación”. Ha sido dividido por muchos eruditos en dos partes: la creación y la revelación de Jehová en la ley, es decir en su palabra. En la primera parte tenemos aquí a Dios en la creación: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Génesis 1:1.
Veamos los siguientes versículos sobre la creación que David da en su salmo:
“Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor”. Salmo 19:2-6
Este es un salmo maravillo, admirable, “los cielos cuentan la gloria de Dios”. Esto nos revela lo que el Apóstol Pablo nos dice en su epístola a los romanos: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”. Romanos 1:20
Ellas nos hablan de la sabiduría de Dios, nos cuentan del poder de Dios, y también nos cuentan algo del plan y el propósito de Dios, y ese es el propósito de la creación. El hombre tiene que llegar a la conclusión, aparentemente desde el mismo principio, que la creación es el testigo primitivo de Dios al hombre, la criatura. Hay muchos que piensan solamente en Dios Padre.
En todos los credos de la Iglesia, incluyendo el credo de los Apóstoles, se atribuye la creación exclusivamente a Dios Padre. Cuando uno llega al Nuevo Testamento, y allí encuentra una amplificación de la creación, se da cuenta que eso no es completamente correcto, el credo de los Apóstoles dice: ”Creo en Dios hacedor del cielo y de la tierra”. Entonces podemos decir, ¿acaso eso no es correcto?, por supuesto que sí, pero hasta cierto punto; pero la Trinidad tuvo parte en la creación del mundo. La palabra Elohim, es una palabra plural del idioma hebreo, y nos habla de la Trinidad. El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, después de haber ocurrido la gran catástrofe, Juan nos habla de otro principio: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Juan 1:1-3. Esto nos habla del Señor Jesucristo. Ahora veamos Colosenses 1:16 “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”. Tenemos aquí el hecho de la creación, y que el Señor Jesucristo fue quien obró y redimió; Dios el Padre lo planeó, y el Espíritu Santo se está moviendo y protegiendo toda la creación.
Así como el Sol, “Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino”, el Señor Jesucristo quien es el esposo, llegará un día en gloria a este mundo presentándose como el sol de justicia, pero antes que venga Él sacará a su Iglesia de este mundo, Él es el lucero de la mañana que siempre aparece antes de que se levante el sol.
4. La doctrina
Su credo debe estar correcto antes que su conducta sea correcta, usted no puede estar pensando mal y actuar correctamente. Recuerden que Pablo le dice a los Gálatas que no había otro evangelio: “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Gálata 1:7. Lo mismo pasa con la doctrina; esta palabra doctrina significa las “enseñanzas de la Iglesia”. Ahora, ¿cuáles son las enseñanzas de la Iglesia o cuáles deberían ser? Bueno, debería ser lo mismo que era al mismo comienzo; y en el día del Pentecostés decía: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Hechos 42:2. Vean que habían cuatro cosas que caracterizaban a la Iglesia: la doctrina de los apóstoles, la comunión unos con otros, el partimiento del pan, o sea, la cena del Señor, y las oraciones. Esas son las cuatros impresiones digitales, por así decirlo, de la Iglesia visible, y creemos que son las mismas hoy. La Iglesia no es una Iglesia si la doctrina no es la doctrina de los apóstoles. La enseñanza de la Iglesia tiene que ser algo correcto, y si no está bien, entonces no es una Iglesia, y no interesa cuántos sean los diáconos, ancianos, los coros, escuela dominical, ministros, directores de cantos, si allí no hay una buena doctrina entonces no es una Iglesia.
En cierta ocasión dos pastores estaban conversando, y el uno le dijo al otro — Hay tantas cosas en las que estamos de acuerdo, estamos de acuerdo en aquello que es básico, por tanto, no debemos separarnos a causa de las cosas que en realidad no son esenciales —. Estamos de acuerdo con esta declaración; pero en nuestro sentimiento nos da pena que no todos crean como creemos nosotros, y es lo que sucede. Pero hay ciertas verdades básicas, y una de ellas es la doctrina de los apóstoles, su entendimiento de la palabra de Dios; ellos enseñaban la inspiración total, verbal de las escrituras, la integridad, la infalibilidad de la palabra de Dios; ellos enseñaban la deidad de Cristo.
Porque dice Jesús: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”. 1 Timoteo 4:13
Si lo que se enseña en la Iglesia no es producto del amor, nacido de corazón puro y limpio, de buena conciencia, y de fe no fingida, entonces no sirve para nada. Cierta vez un grupo de personas pertenecientes a una congregación casi acaba con la Iglesia cuando acusó falsamente al Pastor de no predicar la palabra de Dios, cuán hipócritas puede llegar a ser una persona.
5. A ti mismo
Lo anterior se adecua también a uno mismo, cuando la enseñanza que recibimos, no está basada en una doctrina correcta. Hay gentes que enseñan un error, y lo están enseñando con mucha seguridad, no le prestan ninguna atención a la palabra de Dios.
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. 1 Timoteo 4.16
Cuando nosotros vamos a Cristo y lo aceptamos, su muerte llega a ser nuestra muerte, nosotros somos identificados con Él, y somos resucitados con Él. Eso quiere decir, que hoy, Él quiere vivir su vida a través de nosotros por medio del poder del Espíritu Santo.
“Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará”. 2 Timoteo 2:12
Es una frase dura, fuerte para nuestros oídos; pero Pablo cree que la Fe sin obra, es una Fe muerta. Podemos ver que el apóstol Pablo y el apóstol Santiago no se contradice para nada. Santiago estaba hablando de las obras de la Fe, y Pablo está diciendo que la Fe producirá obras, si eso no sucede entonces hay algo completamente mal.
“Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:13
Por su naturaleza Cristo no puede aceptar como verdadero aquello, o la persona que sea falsa. Es por eso que Cristo llamó hipócritas a los líderes religiosos de su época, ellos pretendían ser algo que en realidad no eran. Y si Cristo aceptara a alguien que no es realmente genuino, entonces Él se estaría negando así mismo, porque Él es verdadero; por tanto debemos ser genuinos.
“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes”. 2 Timoteo 2:14
Esto nos dice que no debemos discutir sobre palabras vacías que en realidad no dan ningún provecho. Todo argumento tiene tres lados: el lado suyo, el lado mío, y el lado que es correcto. Quizás ambos necesitemos ser corregidos, pero lo importante es que, ni él ni yo deberíamos contender por la sencilla razón de que estamos de acuerdo en demasiadas cosas.
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. 2 Timoteo 2.15
Un hijo de Dios es un obrero, procura con diligencia presentarte a Dios, un obrero aquí quiere decir un maestro. Un hijo de Dios es un maestro, y eso quiere decir que debe ser un estudiante, que tiene que estudiar, que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Esto es un aspecto muy importante, ¿qué quiere decir que usa bien la palabra de verdad? Quiere decir que tiene que ser un obrero experto, como un artífice, un estudiante de la palabra de Dios. Debe entender que la palabra de Dios, es un paquete grande de verdad, y que la palabra de Dios tiene ciertas divisiones correctas. La Biblia ha sido preparada según ciertas leyes, ciertas estructuras, estás deben ser observadas y obedecidas.
Al leer la palabra de Dios, uno no puede sacar un versículo de aquí y otro versículo de allá, he ignorar un pasaje aquí y otro allá. Esa es la razón principal por la cual se enseña toda la palabra de Dios. La palabra de Dios es una gran unidad, que necesita ser usada bien, para poder comprenderla apropiadamente.






































































































































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