Santiago de Cuba, 07 de enero del 2015
Tema: “Dios se interesa en las personas”
Por el hermano Fernando Enrique Bolívar Elliot
Para mis hermanos de la Iglesia
Fuentes: Salmos 8:1-9
Comentario de la Biblia Matthew Henry
Comentario Bíblico Mundo Hispano
Salmos 8:1-9 “1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”
Para comenzar: en ocasiones podemos sentirnos insignificantes y sin importancia, pero la Biblia nos enseña que Dios nos ama y somos importantes para Él. No solo nos creó, sino que nos hizo a su propia imagen. Dios nos ama profundamente, sin importar nuestra condición o trasfondo. La mayor muestra de ese amor se encuentra en la cruz del calvario, en donde Dios entregó a su Hijo para morir en favor nuestro.
Ilustración:
EL CUIDADO DE DIOS (Salmos 37:25)
Se dice que una vez un anciano, fiel siervo del Señor, había llegado hasta el punto de no poder trabajar y tenía que depender de la bondad de otros para vivir. Un día los muchachos pasaron por su casa y escucharon su oración. El hombre estaba pidiendo a Dios que le mandara algo de pan. Los muchachos compraron un poco de pan y subieron al techo de su casa y lo arrojaron para abajo, por la chimenea. Un rato después ellos fueron para burlarse del anciano, y cuando entraron en su cuarto después de saludarlo le preguntaron si Dios le había mandado algo de pan. Les contestó: “Sí, Dios siempre me manda lo que necesito aunque tenga que mandarlo por conducto del diablo.”
Este Salmo es un modelo de lo que debe ser un himno (cf. Sal. 103) de alabanza a Dios, pues glorifica a Dios, habla de quién es, de lo que ha hecho y relaciona al ser humano con él
Has puesto tu gloria…fundaste la fortaleza (v. 1,2). El salmista procura dar a Dios la gloria debida a su nombre. ¡Cuán brillante reluce esta gloria aun en este mundo inferior! Es nuestro porque Él nos hizo, nos protege y tiene especial cuidado de nosotros. Su nacimiento, su vida, su ministerio, sus milagros, su sufrimiento, su muerte, su resurrección y su ascensión son conocidas en todo el mundo. Ningún nombre es tan universal, ningún poder e influencia tan generalmente sentida como el del Salvador de la humanidad. Pero, ¡cuánto más brillante reluce en el mundo superior! En esta tierra nosotros sólo oímos el excelente nombre de Dios y lo alabamos; pero Él es excelso muy por encima hasta de la bendición y alabanza. —A veces la gracia de Dios aparece maravillosamente en los niños pequeños. A veces el poder de Dios hace que pasen cosas grandiosas en su iglesia, por medio de instrumentos débiles e improbables, para que pueda aparecer más evidentemente que la excelencia del poder es de Dios y no del hombre. Él hace esto debido a sus enemigos, para acallarlos.
Cuando veo tus cielos…cuán grande es tu nombre en toda la tierra (v. 3-9). Tenemos que considerar los cielos para que el hombre sea así dirigido a poner su afecto en las cosas de arriba. ¡Qué es el hombre, criatura tan baja, que es así honrado! ¡Criatura tan pecadora que deba ser así favorecida! El hombre tiene dominio soberano sobre las criaturas inferiores, bajo Dios, y es nombrado señor de ellas. Esto se refiere a Cristo. En Hebreos 2:6–8 el apóstol muestra para probar el dominio soberano de Cristo, que Él es aquel hombre, aquel Hijo del Hombre, del cual se habla aquí, a quien Dios le ha hecho tener dominio sobre las obras de sus manos. El favor más grande hecho a la raza humana fue ejemplificado en el Señor Jesús. Con buena razón el salmista concluye como empezó: ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!, que ha sido honrado con la presencia del Redentor, y todavía es iluminado por su evangelio, y gobernado por su sabiduría y poder ¿Qué palabras pueden alcanzar sus alabanzas, de Aquel que tiene el derecho a nuestra obediencia por ser nuestro Redentor?
¿Te has sentido pequeño o insignificante algún día?
Piensa en esto: si has tenido la oportunidad de viajar en avión, habrás notado cómo cambia radicalmente nuestro entorno a medida que ascendemos. Es una experiencia maravillosa, y lo que antes era grande e imponente, ahora se ve pequeño e insignificante. Todo un poblado cabe en la palma de la mano. Y es que la distancia cambia nuestra perspectiva, ¿no es cierto? Ahora bien, cuando contemplamos lo infinito del cielo, o el mar perdiéndose en el horizonte, las incontables estrellas en la noche, acaso no te has preguntado, ¿cómo el Dios creador de un universo tan vasto puede fijarse en mí? ¿Quién soy, sino solo una pelusita en el universo? El famoso rey David se hizo la misma pregunta y sus sentimientos no fueron muy distintos a los nuestros. Pero en su comunión con Dios, el rey David encontró preciosas verdades que le daban evidencia de cuán importante él era para su Dios creador.
Miremos de cerca: David, en el Salmo 8, considera la grandeza de la creación, pero nos da una nueva perspectiva de la condición humana. David se “eleva a los cielos” y comprende por qué Dios decidió crearnos.
¿Cómo representa David a los seres humanos?
El salmista, de noche, contempla la grandeza de la creación que muestra la grandeza de Dios. Esto en su turno le hace pensar en otro contraste grande con la pequeñez del ser humano.
¿Qué es el hombre…? (v. 4). El uso de la palabra ’enosh’ para hombre lleva la connotación de debilidad. Asimismo hijo de hombre destaca su condición de criatura. ¡Qué maravilla que un Dios tan grande se interese en cada uno de nosotros!
Te acuerdes y visites son sinónimas, como se ve en el Salmos 106:4 (cf. versículos casi iguales en Salmos 144:3 y Job 7:17). Se usa generalmente para mostrar el amor y la protección de Dios.
Poco menor que los ángeles (v. 5). La palabra elohim (Dios) aquí es traducida ángeles. Los comentaristas varían en tomarlo como seres divinos (ángeles, cf. 1 Samuel 28:13; Oseas 12:4; Jueces 13:21, 22) o “menor que Dios”, siendo una alusión a la imagen de Dios en Génesis 1:26. De igual manera es claro que el salmista enfatiza el contraste entre Dios y el hombre, y a la vez la dignidad del hombre. El salmista está pensando en todo ser humano, pero el autor de Hebreos usa este pasaje en sentido más intenso y más profundo, aplicándolo a Cristo (Hebreos 2:6–8).
Le has hecho señorear (v. 6) enfatiza la dignidad que Dios ha dado al hombre. Dios confía en el ser humano y le da responsabilidad. Es un eco de Génesis 1:28. Debajo de sus pies es una frase encontrada en varias inscripciones antiguas para mostrar el dominio sobre algo o alguien. En relación con Dios el ser humano es pequeñito, pero en relación con la creación es poderoso. La Biblia no enseña el auto desprecio sino el reconocimiento que el hombre es criatura de Dios y sujeto a él.
Todo cuanto pasa por los senderos… (Eco de Génesis 1:21) se refiere a los monstruos marinos que en la mitología cananea eran semidioses y temibles. Pero, según la óptica bíblica Dios es señor de todo y el hombre es su mayordomo; tiene autoridad sobre toda la creación y la responsabilidad de cuidarla. He aquí el gran desafío ecológico.
El Salmo 8 deja en claro que la creación entera es un reflejo de la perfección y majestad de Dios. Pero en los versículos 5 al 8, David dice que dentro del vasto conjunto de todo lo que Dios ha creado, él ha escogido hacer de las personas el centro de su afecto. Dios podría haber escogido cualquier cosa dentro de la inmensidad de su dominio, creado para enfocar su amor, pero nos escogió a nosotros.
Ahora veamos, ¿qué dice la Biblia que es el hombre?
1. Como criatura, es una obra maestral del Creador (Génesis 1:27 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”).
2. Como pecador, es una víctima infeliz del mal (Efesios 2:2 “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”).
3. Como creyente salvado, es un trofeo de la gracia (Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”).
4. Como santo, es una reproducción de Cristo (Gálata 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”).
5. Como templo, es morada de Dios (1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”).
6. Como siervo de Dios, es una bendición en el mundo (Juan 7:38 “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”).
7. Como premio de la gloria, es semejante a Cristo (1 Juan 3:2 “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”).
¿Qué significa ser a imagen de Dios?
David escribe el Salmo 8 teniendo pleno entendimiento del amor de Dios en su vida, y lo disfrutaba día a día en su relación con Dios. David se apropió de lo que la Biblia enseña en Génesis 1:26. Nos dice que el Señor nos creó a su imagen y semejanza ¿Qué significa ser a imagen de Dios? Solo el hombre fue creado a imagen de Dios. Ninguna otra parte de la creación tiene esta característica. Esto significa que Dios ha compartido con el hombre algunos de sus atributos como la inteligencia, habilidad para decidir, la justicia, bondad, etc. Ser a imagen de Dios también significa que tenemos la capacidad para relacionarnos con Él. Significa que podemos ser redimidos en la persona y obra de Jesucristo, y al mismo tiempo recibimos la invitación de Dios para participar de esa redención, y llevar a otras personas al conocimiento de Jesús. Ni siquiera los ángeles entran en esta categoría. Cristo entregó su vida solamente por las personas. Finalmente, significa que los seres humanos somos eternos. Tenemos una eternidad que podemos escoger entre, disfrutarla con Dios, o una condenación apartados de Él, si no confiamos en Jesús como nuestro salvador ¿Te das cuenta lo mucho que le importamos a Dios?
Aplícalo a tu vida: reconocer que somos importantes para Dios debe llevarnos a tomar algunas decisiones en nuestra vida.
1. Al igual que David, alaba a Dios por su grandeza y perfección. Cada mañana al levantarte y contemplar nuevamente el cielo, tienes una excelente oportunidad de alabar al Señor creador.
2. Dios se interesa por todas las personas. Él no hace distinción de raza, condición social, género o creencia, pero en ocasiones nosotros sí. Comienza a tomar interés en personas que en alguna medida sufren rechazo o menosprecio.
3. Dios envió a Jesús para morir por toda la humanidad. Su interés es que todos lo conozcan. Aprovecha cada día para ser una herramienta del interés de Dios por la gente y comparte con otros el amor perdonador de Jesús.
Ilustración:
¿QUE ESPERA PARA DAR TESTIMONIO? (Lucas 9:59–62).
Contaba el misionero J. Hudson Taylor acerca de un pastor chino, lo siguiente. Se encontró el pastor con un recién convertido, a quien le preguntó: —Joven, ¿es cierto que hace apenas tres meses que conoce al Señor?
—Sí, felizmente es cierto.
—¿Y cuántas almas ha ganado para Jesús? —le preguntó el pastor.
—¡Oh! —exclamó el recién convertido—, pero si apenas estoy aprendiendo, y hasta ayer pude conseguir un Nuevo Testamento completo.
—¿Usa usted velas en su casa? –le preguntó el pastor.
—Sí señor.
—¿Y espera usted hasta que la vela se haya consumido hasta la mitad para que empiece a alumbrar?
El joven convertido comprendió la lección y empezó a trabajar. Y antes de seis meses ya se habían convertido, por él, algunos amigos y vecinos. Habiendo oído a Jesús, Mateo no perdió tiempo; cuando la samaritana se encuentra con Jesús, corre al instante a anunciarlo a sus vecinos. ¿Y usted, hermano, qué espera?
El Salmo termina con la misma exaltación a Dios con que empieza (“9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”). Forma un marco literario y teológico para la alabanza y enseñanza del mismo.
Ilustración:
HONRANDO EL DIA DEL SEÑOR (Éxodo 20:8–11).
Se cuenta de Eric Liddell, quien ganó la carrera de cuatrocientos metros en los juegos olímpicos celebrados en París, que cuando supo que su carrera iba a correrse en el día del Señor rehusó competir. Diciendo: “Me opongo a los deportes en domingo”, y así se eliminaba a sí mismo.
La prensa deportiva de Europa lo criticó, y recibió el escarnio y la crítica de todas partes, aun de los periódicos de su propio país. Pero la actitud de tan notable atleta tuvo su efecto y la carrera se corrió días después, entre semana.
Él dice: “Recuerdo que cuando me disponía yo a correr en las pruebas finales, el instructor me dio una notita. La abrí y leí las palabras: ‘Yo honraré a los que me honran’. Esta fue la promesa de Dios. El me ayudó y yo gané.” Y el público que lo había condenado cambió su opinión y le dio un gran aplauso.







































































































































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